JEROH MONTILLA, TIBISAY VARGAS, EDGARDO MALASPINA Y ADOLFO RODRIGUEZ

JEROH MONTILLA, TIBISAY VARGAS, EDGARDO MALASPINA Y ADOLFO RODRIGUEZ
ESCRITORES GUARIQUEÑOS

miércoles, 14 de noviembre de 2018

jueves, 1 de noviembre de 2018

PALABRAS PARA EL LIBRO “BECERRERO” DE SALVADOR LARA


PALABRAS PARA EL LIBRO  “BECERRERO” DE SALVADOR LARA






1
Casi toda la producción poética de Salvador Lara gira en torno a nuestro llano. “Cuentos del monte” es una obra magistral que lo eleva a la cúspide de nuestros creadores guariqueños  que más y mejor han cultivado la prosa lírica con marcado acento telúrico.
Esta vez el bardo de Tucupido rinde tributo a una de las faenas del llano más celebrada y romántica. Se trata del noble y muy necesario oficio del becerrero.
2
Bolet Peraza dice que el monte gigante, con su altiva cumbre al cielo, inspira  ideas de dignificación  si quien lo mira sabe ascender  con él  en espíritu. Eso es lo que precisamente ha hecho Salvador Lara: contemplar su  llano, nuestro llano, a través del prisma del recuerdo y la nostalgia para elevarse hasta los predios de la poesía, la cual es de todas las formas escriturales la más sublime.
3
 ¿Quién de nosotros no ha participado, de alguna manera, en las bregas diarias de nuestros campos? Con este poemario de Salvador Lara volveremos sobre nuestros pasos porque el llano ha estado y estará siempre en nuestros corazones.
4
 La gente se trasladó del llano para fundar pueblos. Pero se trajo las sabanas con todas sus costumbres y labores. Es por eso que en nuestras poblaciones hay una calle “El ganado”. Allí, en una esquina del mapa citadino estaban los corrales, el ganado pastando o reposando con la caída de las sombras y los cantos de los ordeñadores en las madrugas entre mugidos.
Más de una vez me correspondió, allá en Las Mercedes del Llano, transitar entre bostas para hacer el mandado mañanero de comprar la leche recién ordeñada en la calle El Ganado, un pedacito del llano infinito.
5
Víctor Manuel Ovalles en su famoso libro  “El llanero” afirma que el hombre de nuestros montes ha tenido que luchar con una naturaleza imponente y agreste en un territorio de hermosos y dilatados  horizontes, pero siempre expuesto a muchos peligros. “Por ello la poesía, que inspira la solitaria pampa a su habitador, refleja antes que todo el valor, la destreza, la agilidad y la astucia del hijo de las llanuras”.
Salvador Lara ha sabido interpretar cabalmente esa interacción dialéctica del llanero con su tierra y la ha plasmado en bellos trazos en un becerrero cumpliendo sus tareas consuetudinarias entre establos, aperos y canturreos.


Edgardo Malaspina


martes, 9 de octubre de 2018

REMEMBRANZA DE FAMILIA


REMEMBRANZAS DE FAMILIA
 Edgardo Malaspina
“Remembranzas de familia”, de Daniel Scott, es uno de los mejores libros de genealogía y crónica familiar que he leído.
Jeroh Montilla , en el prólogo, ubica esta obra en la casilla de los saberes sometidos (que muchos llaman “microhistoria”) en contraposición con el saber científico o académico, según lo preconizaba Michel Foucault.  Montilla enfoca su atención sobre las reflexiones del autor  que reflejan “sus antagonismos, sentimientos de culpa  y desesperación por haber asistido a la etapa final de tantos testigos históricos y, muchas veces por pudor familiar de los involucrados, o por descuido o indiferencia juvenil del mismo, haber dejado que el punto final de la muerte le haya cerrado la oportunidad de asomarse, a través de esas viejas voces vacilantes  a una oscura o luminosa etapa del clan familiar”.
El escritor Alí Reyes dijo una vez : “el pasado no tiene importancia. Pero la tendrá a medida q
ue estés más distante de él..”
En efecto, queremos indagar sobre nuestros seres queridos, tener el cuento de sus vidas a través de sus propias palabras, expresarles nuestro cariño, respeto y agradecimiento  precisamente cuando ya no están con nosotros.

El amigo Daniel hace una investigación, objetiva pero cargada de mucho sentimiento, sobre el origen de sus apellidos Scott y Power, cuyas raíces se remontan a los tiempos de la Guerra de Independencia.
El libro es una sucesión  de muchas anécdotas entrelazadas, algunas muy curiosas como la referida al tío del autor, Horacio Scott Power, comunista y ateo hasta las últimas consecuencias: en su lecho de  muerte se negó a recibir a un sacerdote y rechazó una arenga religiosa del propio Daniel  con un seco y muy convincente “a vaina , déjame morirme tranquilo”.
En el mundo del Socialismo Real conocí a muchos marxistas que fueron ateos de toda una vida, y que luego a un paso de la tumba mandaron por un cura y se arrepintieron entre humillantes sollozos: tanto nadar para ahogarse en la orilla. En ese sentido, Horacio me parece un hombre admirable porque se mantuvo en sus convicciones hasta el final de su existencia. Y Dios,  que no debe ser  vengativo ni resentido como cualquier vecino, debe valorar la valentía de los ateos que viven y mueren solos.
Este libro de Daniel Scott es una verdadera cátedra de genealogía viva, un homenaje a la familia y una veneración por el padre.