sábado, 27 de febrero de 2016
jueves, 1 de octubre de 2015
REMEMBRANZAS DE FAMILIA
REMEMBRANZAS DE FAMILIA
Edgardo Malaspina
“Remembranzas de familia”,
de Daniel Scott, es uno de los mejores libros de genealogía y crónica familiar
que he leído.
Jeroh
Montilla , en el prólogo, ubica esta obra en la casilla de los saberes
sometidos (que muchos llaman “microhistoria”) en contraposición con el saber
científico o académico, según lo preconizaba Michel Foucault. Montilla enfoca su atención sobre las
reflexiones del autor que reflejan “sus
antagonismos, sentimientos de culpa y
desesperación por haber asistido a la etapa final de tantos testigos históricos
y, muchas veces por pudor familiar de los involucrados, o por descuido o
indiferencia juvenil del mismo, haber dejado que el punto final de la muerte le
haya cerrado la oportunidad de asomarse, a través de esas viejas voces
vacilantes a una oscura o luminosa etapa
del clan familiar”.
El
escritor Alí Reyes dijo una vez : “el
pasado no tiene importancia. Pero la tendrá a medida que estés más distante de
él..”
En
efecto, queremos indagar sobre nuestros seres queridos, tener el cuento de sus
vidas a través de sus propias palabras, expresarles nuestro cariño, respeto y
agradecimiento precisamente cuando ya no
están con nosotros.
El
amigo Daniel hace una investigación, objetiva pero cargada de mucho
sentimiento, sobre el origen de sus apellidos Scott y Power, cuyas raíces se
remontan a los tiempos de la Guerra de Independencia.
El
libro es una sucesión de muchas anécdotas
entrelazadas, algunas muy curiosas como la referida al tío del autor, Horacio
Scott Power, comunista y ateo hasta las últimas consecuencias: en su lecho
de muerte se negó a recibir a un
sacerdote y rechazó una arenga religiosa del propio Daniel con un seco y muy convincente “a
vaina , déjame morirme tranquilo”.
En
el mundo del Socialismo Real conocí a muchos marxistas que fueron ateos de toda
una vida, y que luego a un paso de la tumba mandaron por un cura y se
arrepintieron entre humillantes sollozos: tanto nadar para ahogarse en la
orilla. En ese sentido, Horacio me parece un hombre admirable porque se mantuvo
en sus convicciones hasta el final de su existencia. Y Dios, que no debe ser vengativo ni resentido como cualquier vecino,
debe valorar la valentía de los ateos que viven y mueren solos.
Este
libro de Daniel Scott es una verdadera cátedra de genealogía viva, un homenaje
a la familia y una veneración por el padre.
jueves, 17 de septiembre de 2015
Edgardo Malaspina: Entre la lectura y la escritura |
Edgardo Malaspina: Entre
la lectura y la escritura |
Recientemente, el
médico guariqueño Edgardo Malaspina publicó Medicrónicas (2015), un texto que
tiene como pretexto un viaje justificable por el viejo mundo. Un recorrido por
Grecia e Italia, travesía que lo lleva por lugares plenos de historias médicas
y por espacios cargados de historias humanas.
Por José Obswaldo Pérez
Edgardo Malaspina tiene
dos cosas que todo médico debería aprender: La lectura y la escritura. Sí,
estos dos actos son dos actividades inseparables y esenciales en la actividad
de la medicina. Son el puente para la comprensión y la búsqueda de significado.
Una manera de dar sentido al mundo y a nuestra experiencia. Como Miguel de
Cervantes señaló en su Quijote que: “El que lee mucho y anda mucho, va mucho y
sabe mucho”. O bien, esta máxima norteamericana: Good readers make good doctors
(=Los buenos lectores hacen buenos médicos).
Quizás, por eso, el
galeno e historiador guariqueño Edgardo Malaspina escribió el libro
Medicrónicas Grecorromanas. Crónicas viajeras relacionadas con la Historia de
la Medicina (2015). El texto tiene como pretexto un viaje justificable por el
viejo mundo. Un recorrido por Grecia e Italia, travesía que lo lleva por
lugares plenos de historias médicas y por espacios cargados de historias
humanas.
Edgardo Malaspina y
Natalia, su esposa, son turistas de este paseo; cada lugar es una experiencia,
una anécdota, una descripción, una lectura que vuelve comprensibles los
acontecimientos. Malaspina se vale de la crónica, como arte narrativo, para
escribir menudas historias de lugares. La toponimia, de ese recorrido, comienza
en Atenas, la cuna de la civilización occidental; pero, también, de las
ciencias médicas. En Roma, Italia, encuentra los recuerdos de familia.
Malaspina es de ascendencia italiana; por eso, la memoria le hace elipse entre
Santa María de Ipire y Las Mercedes del Llano con sus ancestros napolitanos.
Medicrónicas es una
narrativa de oraciones cortas, amalgamadas con una prosa sencilla y amena,
cultivadora y exquisita. Ojalá nuestros estudiantes de medicina tengan el bien
de leerla, un buen ejemplo para aumentar la conciencia de los valores y de las
perspectivas que se llevan a la práctica.
Con este texto, Edgardo
Malaspina realiza un aporte a la historiografía de la narrativa médica. En esta
misma línea están sus ensayos sobre Literatura y Medicina (1998) que, además,
podemos sumar con Médico de Guardia del doctor Fernando Aular.
martes, 15 de septiembre de 2015
domingo, 23 de agosto de 2015
jueves, 8 de enero de 2015
sábado, 28 de diciembre de 2013
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